Evento

La innovación educativa: un área en construcción

“Mi sueño sería que los directores pudieran invertir el 20 % de su tiempo en problemas administrativos y un 80 % en procesos que tienen que ver con el liderazgo pedagógico”, aseguró la Dra. Denise Vaillant.

Fecha: 01/11/2019
Foto: Matilde Campodónico

¿Por qué y para qué innovar?

“En estos tiempos inciertos, donde muchas veces el sistema educativo es criticado desde adentro y desde afuera, la innovación aparece como una panacea”, afirmó la Dra. Denise Vaillant. La secretaria académica del Instituto de Educación fue la entrevistada central del Enlace 360, un evento que buscó compartir conocimiento y experiencias sobre el desarrollo del aprendizaje profundo en Uruguay.

Advirtió que es fundamental definir qué se entiende por innovación. Para ella, si bien es un concepto asociado a la promoción de nuevas ideas y prácticas, ser innovador requiere “mejorar lo que se está haciendo bien”. Implica una mirada desde lejos y a lo lejos; identificar las grandes ideas del futuro y ponerlas en práctica. “Innovar es alterar, cambiar un sistema educativo que apaga o limita el deseo de aprender de los alumnos”, resumió en la charla titulada “Comunidades de aprendizaje docente, un campo en construcción”.

Tras relevar innovaciones relacionadas al aprendizaje en América Latina, en una investigación que realizó con la Lic. Inés Aguerrondo –profesora visitante del Instituto de Educación–, llegó a la conclusión de que había escasas propuestas de cambio profundo en la región.

Por esa razón, recalcó la importancia de encontrar la forma de cambiar, pero de un modo más específico, profundo y planificado. “No hay que inventar la rueda porque los procesos ya están”, sostuvo Vaillant, pero añadió que hay que tener “los ojos abiertos para descubrir esos procesos emergentes”.

“Tenemos que hacernos una pregunta muy simple, pero muy potente: ¿qué funciona y qué no funciona?”, cuestionó. Para la investigadora, la respuesta no es simple, porque cualquier innovación –por más simple que sea– requiere de por lo menos cinco años para que un docente la haga suya y la convierta en rutina.

No obstante, destacó que hay posibilidades y potencialidades para hacerlo: “Se requiere de una política de apoyo y compromiso con la innovación”. “Los gobiernos, la ANEP, los ministerios de educación, no pueden innovar en el aula pero sí pueden apoyar la construcción de una nueva visión de aprendizaje y de enseñanza, destinar recursos y establecer un clima de políticas facilitadoras”, concluyó.

“Cada maestrito con su librito”

A pesar de la voluntad de muchos equipos directivos por llevar adelante innovaciones, Vaillant indicó que el rol del director, en la actualidad, está muy asociado a la dimensión administrativa y a la gestión de los recursos humanos. De hecho, precisó que los directores pasan alrededor del 80 % de su tiempo resolviendo conflictos humanos, entonces dejan de hacer lo que realmente tienen que hacer: realizar un liderazgo pedagógico.

“Mi sueño sería que los directores pudieran invertir el 20 % de su tiempo en problemas administrativos y un 80 % en procesos que tienen que ver con el liderazgo pedagógico”, aseguró.

Pero, según explicó, un buen funcionamiento de un centro educativo no depende única y necesariamente de una buena gestión. Es clave la dimensión cultural, que refiere a los valores, las condiciones y a las metas, que están en estrecha relación con el liderazgo tanto de directores como de inspectores.

Pasar de un enfoque centrado en el individuo, a un entorno de trabajo colaborativo, para Vaillant, es un cambio clave pero no sencillo. La razón está en que las prácticas de los equipos directivos e inspectivos estuvieron signadas por el “paradigma del lobo solitario”: “Dicho de un modo coloquial: ‘cada maestrito con su librito’”.

Por lo que, trabajar en comunidades de aprendizaje profesional –como una estrategia para facilitar las prácticas innovadoras de los docentes–, según ella, es “una idea muy potente”. De todas formas, subrayó que no es algo que surja por “generación espontanea”: “Las comunidades de aprendizaje son una idea atractiva pero necesitan concreción”.

En palabras de Vaillant, se requiere de la voluntad de los tomadores de decisiones, de capacidad técnica, continuidad de las políticas y amplio apoyo de los docentes y de la sociedad en su conjunto para lograr aprendizajes profundos.

“El telón de fondo son los estudiantes, los aprendizajes y lograr mejores ciudadanos para el mundo de mañana”, finalizó.

Foto: Matilde Campodónico

La importancia de generar comunidad

Además de Vaillant, en el Enlace 360 participaron cinco directores de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), que en la actualidad están cursando el Diploma en Planificación y Gestión Educativa de la Universidad ORT Uruguay –ya que el Instituto de Educación ganó una propuesta concursable del Plan Ceibal para desarrollar el postgrado para 100 directores de ANEP, en articulación con la Red Global de Aprendizajes–.

Juan Correa –director del liceo de tiempo completo de La Barra de Maldonado– precisó que, más allá de la formación de base, los directores necesitan actualización permanente para poder gestionar el cambio. Asimismo, destacó que, en el marco del postgrado, la docente Inés Aguerrondo les recalcaba que el impacto real ocurrirá cuando los cambios se puedan expandir a más centros educativos, un aspecto fundamental para Correa.

Por su parte, María del Verdún Meroni –directora del liceo de Villa Constitución, Salto– indicó que, gracias al Diploma en Planificación, aprendieron que todo va cambiando y que no basta con la motivación. Es esencial profundizar en la colaboración y, en ese sentido, subrayó el papel de formar parte de una comunidad de aprendizaje profesional, dado que les permitió a los directores encontrarse para “hacer foco en los estudiantes”.

La directora de la escuela Nº 34 de Casupá (Florida), Jaqueline Pera, coincidió: “Se ha generado un buen equipo de trabajo el cual estamos por convicción, no por imposición, donde se han notado los cambios”.

En ese sentido, Marcelo Cravea –director de la escuela agraria de Guichón (Paysandú)–, expresó que, desde el punto de vista de la gestión, es importante promover el liderazgo distribuido. En sus palabras, no significa “hacer una cadena de mando” o delegar tareas que corresponderían al equipo de gestión, sino que implica que “los propios docentes se transformen en verdaderos líderes”.

Isabella Urdampilleta –directora del Instituto de Formación Docente de la ciudad de Florida– incentivó a los futuros docentes a que puedan participar del trabajo en red. Al mismo tiempo, hizo hincapié en la formación permanente, así como en “generar comunidades aprendizaje, donde se integren los distintos órdenes y donde las relaciones entre los subsistemas fluyan”.

Finalmente, en el evento también participaron dos egresados del Master en Educación: Ariel Fripp, coordinador general de asignaturas del Consejo de Educación Secundaria, y Enzo Puglia, coordinador general de tecnologías digitales del Consejo de Formación en Educación.

El Enlace 360 tuvo lugar el martes 24 de setiembre de 2019, en la sala Zavala Muniz del Teatro Solís. Se trató de un evento organizado por la Red Global de Aprendizajes, con el apoyo de ANEP y del Plan Ceibal.