Testimonio

¡Áhura!: el pericón desde una perspectiva educacional

Una investigación que pone foco en una práctica que un gran número de uruguayos ha bailado en la escuela primaria: el pericón nacional.

Fecha: 14/12/2018

A pesar de la carencia de formación de quienes lo enseñan, la escasez de lugares para practicar, así como la baja prioridad que el sistema educativo le asigna a los contenidos artísticos, el pericón es una danza arraigada en la cultura uruguaya, que se sigue enseñando en las escuelas primarias.

Si bien no es un contenido obligatorio de abordar en las clases, más de la mitad de los docentes que lo enseñan lo aprendieron de forma autónoma, gracias a la ayuda de colegas y de recursos audiovisuales en línea.

Esos fueron algunos de los resultados de la tesis titulada “¡Áhura! La práctica del pericón en la escuela uruguaya, desde una perspectiva de enseñanza”. Fue entregada por Analía Fontán, como requisito para obtener el Master en Educación de la Universidad ORT Uruguay.

La docente, investigadora y bailarina se propuso investigar sobre el pericón escolar en Uruguay. En particular, acerca de cuáles son las percepciones por parte de aquellos que están a cargo de la enseñanza la danza, en la escuela pública uruguaya. Al mismo tiempo, caracterizó a los docentes que lo enseñan y revisó el lugar del pericón en la actualidad.

“Al escuchar los primeros acordes de la música del pericón nacional, muchos uruguayos somos transportados a la infancia. Puede variar la intensidad y el signo del recuerdo; desde el rechazo o la apatía, hasta el más vívido sentimiento de alegría y disfrute. Pero la práctica del pericón, en la escuela, pudo haber sido el primer contacto con la danza; lo primero que aprendimos, ensayamos y bailamos con y para otros”.

El pericón: historia y tradición

“El pericón se baila ‘desde siempre’”, le dijeron a Fontán los informantes calificados de más edad, que fueron niños entre 1940 y 1950. Si bien no encontró programas escolares anteriores a 1979 que incluyan la enseñanza de la danza, en ese entonces también ya parecía ser una práctica “consagrada como parte de la cultura escolar”.

Las primeras referencias históricas al baile del pericón, las encontró a finales del siglo XVIII, en los “ambientes campesinos de la Banda Oriental”. Sin embargo, la graduada halló poca información disponible sobre la incorporación y la institucionalización del pericón en el ámbito educativo.

De acuerdo a la información que recolectó, concluyó que el pericón escolar no parece haber sido “premeditado, ni prescripto desde la política educativa”, sino que se baila por tradición o costumbre: “Parece el resultado de un proceso ‘espontáneo’ o popular; quizás de las pocas excepciones en nuestro país, de difusión cultural del campo a la ciudad”.

“Los investigadores de la música y la danza popular concuerdan que el pericón ha sido una de las expresiones musicales y dancísticas más difundidas en el Cono Sur, en particular en el Río de la Plata, durante el S. XIX”.

Fontán desmitificó la idea de que se baila un pericón “original”, tal cual se hacía en el pasado. Contrariamente a lo que se puede pensar, en su tesis, indicó que es una danza con raíces en la cultura campesina europea. El antepasado más directo es la contradanza europea del siglo XVII y XVIII que, como consecuencia de la expansión europea, llegó al continente americano.

“Hoy no bailamos el mismo pericón que espontáneamente bailaba el habitante de la Banda Oriental en los tiempos de la ‘Patria vieja’ o del Grito de Asencio”, manifestó.

Fotos tomadas de Vignali, M. (1910). Salón de Baile y Guía de trato social. Montevideo: Editor O. M. Bertani.

El mito de la obligatoriedad

“El pericón en la escuela es obligatorio”, es uno de los mitos más comunes respecto a la danza, de acuerdo a la graduada, aunque no es verdadero.

A lo largo de su investigación, Fontán no encontró ningún documento que estableciera su obligatoriedad. Para ella, no parece ser “la prescripción o el mandato oficial” la razón por la que continúa enseñándose en el contexto escolar.

“El pericón ha permanecido generación tras generación, producto de una tradición que conecta a la escuela con su comunidad. Una tradición que viene impulsada, la mayoría de las veces, desde el cuerpo docente y, en muchas ocasiones, en respuesta a las demandas de las familias o de la comunidad”.

De acuerdo a los datos que obtuvo tras realizar una encuesta nacional a los responsables de enseñar la danza, más del 60 % de los docentes encuestados consideró al pericón escolar como una “tradición a respetar” y más del 30 % como “una opción que puede tomar o no el maestro”. Según lo que se establece en la tesis, solo el 3,9 % piensa que es “una obligación a cumplir por mandato institucional”.

“Si algo puede sintetizarse, a partir de los datos, es que los docentes encuestados no perciben la enseñanza del pericón como una obligación que se les impone desde el sistema educativo”, añadió.

¿Cómo aprenden los que lo enseñan?

A pesar de los docentes de educación física y de música fueron los primeros en enseñar el pericón, en la actualidad –según la investigación– más del 93 % de quienes lo hacen son maestros. En general, tienen entre 30 y 50 años y cuentan con más de 10 años de experiencia en el ámbito educativo.

“Más de un tercio de los docentes encuestados no han enseñado el pericón, mientras que casi dos tercios sí ha llevado adelante, alguna vez, esta práctica en un centro educativo”.

Sin embargo, ¿qué formación tienen los docentes, en relación al pericón? Al ser un contenido que no está incluido en los planes de estudios de formación docente, más de la mitad aprendieron el pericón de forma autónoma. El 15 % lo hicieron de manera no formal: en un grupo de danza folclórica o en un taller de expresión, por ejemplo.

Con la melodía del pericón de fondo durante la defensa, Fontán explicó que Internet y los medios audiovisuales son herramientas claves para el aprendizaje. El 60 % de los encuestados respondió que, para enseñar el pericón, se ha apoyado en videos y recursos audiovisuales en línea. A su vez, más de la mitad recurrieron a otros colegas para que los orienten respecto a la danza.

“El dato es significativo porque da cuenta de la relevancia que tiene la práctica del pericón en la cultura escolar para movilizar a un gran número de maestros que, a pesar de no contar con formación ni experiencia específica en el campo de la danza, buscan aprenderlo de alguna manera, para poder transmitirlo”, detalló.

Los desafíos del pericón del siglo XXI

Problemas institucionales, falta de tiempos pedagógicos para la enseñanza del pericón, escasez de lugares para practicar. Carencia de formación de quienes lo enseñan, poca motivación de docentes y niños, falta de valoración de la cultura “tradicional y popular” y baja prioridad del sistema educativo a los contenidos artísticos. Si bien la lista se puede extender, esos son algunos de los problemas que los docentes identificaron respecto al pericón.

Todos estos factores podrían explicar el “deterioro” del pericón. A juicio de Fontán, es una práctica que ha disminuido en los últimos años y que ha sido relegada a actos patrios y de fin de cursos. Sin embargo, durante su trabajo, notó que en los lugares donde se baila hay "una variedad y una riqueza de formas que sorprenden”. De todas formas, admitió que no cuenta con los datos para comprobarlo, ya que se requeriría de un estudio comparativo, que en la actualidad no existe.

“El potencial pedagógico de esta práctica escolar no suele ser reconocida, ni capitalizada oportunamente desde el sistema educativo”.

Aquellos que están a cargo de la enseñanza del pericón, plantean la necesidad de revisarlo, de acuerdo al trabajo de la graduada. Específicamente, de repensarlo como un “proyecto integral”, que aborde las dimensiones históricas, culturales, artísticas y sociales de la danza.

A Fontán también le mencionaron la importancia de incluir una perspectiva de género en la enseñanza del pericón. Por ejemplo, trabajar en el armado de las parejas de forma consciente, analizar el tratamiento de los roles en la danza y pensar sobre la desmasculinización de ciertas figuras –como la del bastonero–.

“Aun así, con todos estos problemas, el pericón igual se baila”, sentenció. Si bien no es una obligación a cumplir, en un sinnúmero de centros educativos, docentes de todo el país lo enseñan y los niños lo bailan.

Fotos: Analía Fontán.

Por qué aprender el pericón

“El pericón es un contenido potente, plausible de ser abordado como camino de aprendizaje en muchos planos simultáneos. Como medio y como fin, en esencia y en contexto”.

“¿Qué aprenden los niños gracias al pericón?”, le preguntó Fontán a los docentes. Más de la mitad respondieron que valores referidos a la identidad, la tradición y la herencia cultural. En menor porcentaje, indicaron que se aprenden otros valores, como el respeto, el trabajo en equipo y la cooperación, así como “conciencia espacial-corporal y coordinación”.

Para la graduada, representa una oportunidad única para trabajar sobre la socialización, así como “atender a los problemas de fragmentación social, de discriminación y desarraigo”.

“Parecería necesario reconocer y potenciar el valor del pericón como práctica comunitaria, desde las posibilidades de participación e inclusión que genera en el ámbito escolar”, concluyó.