Durante dos días, las preguntas fueron casi tan importantes como las respuestas. ¿Cómo gestionar instituciones que deben responder a desafíos cada vez más complejos? ¿Qué formas de liderazgo necesitan hoy los equipos educativos? ¿Cómo tomar decisiones en escenarios cambiantes? ¿Qué lugar deben ocupar las tecnologías? ¿Cómo construir formas de gobernanza capaces de articular mejor a instituciones, comunidades y territorios?
Esas discusiones reunieron en Montevideo a casi 150 docentes, investigadores, directivos, autoridades y referentes de más de diez países. El V Congreso Internacional de Gestión Educativa: “Gobernanza y liderazgo para la justicia global”, realizado el 29 y 30 de julio en la Universidad ORT Uruguay, convirtió a la ciudad en un punto de encuentro para compartir investigaciones y experiencias, contrastar perspectivas y pensar colectivamente los principales desafíos de la gestión educativa en Iberoamérica.
Conferencias, paneles y mesas temáticas pusieron en diálogo cuestiones tan diversas como la innovación, la transformación digital, la sostenibilidad, la equidad, la inclusión, la formación docente y las políticas públicas. Pero, más allá de la diversidad de temas, la iniciativa —organizada por el Instituto de Educación de la Universidad ORT Uruguay, RedAGE Uruguay y RedAGE Internacional— compartió un propósito común: fortalecer vínculos, ampliar las redes de colaboración y continuar reflexionando acerca de la gestión, el liderazgo y la gobernanza educativa en la región.
Desafíos complejos = responsabilidades compartidas
“En contextos que son cada vez más complejos, ninguna organización ni ninguna autoridad puede responder por sí sola a los desafíos que hoy enfrentamos”, aseguró la Dra. Denise Vaillant. Durante la apertura del congreso, la decana del Instituto de Educación de la Universidad ORT Uruguay subrayó la importancia de generar acuerdos, construir capacidades colectivas y crear condiciones para una participación efectiva. “Es fundamental reconocer que la cooperación entre gobiernos, instituciones educativas, comunidades docentes, estudiantes y organizaciones sociales no se produce por generación espontánea, sino que requiere de reglas claras, confianza, espacios de diálogo y una responsabilidad compartida por los resultados”, sentenció.

En tiempos de incertidumbre, encontrarnos para generar juntos no es un gesto menor. Es una forma de renovar nuestro compromiso con la educación, y de afirmar que los desafíos complejos requieren de inteligencia colectiva, cooperación y liderazgo.
Dra. Denise Vaillant
El Dr. Pablo Landoni, vicerrector académico de la Universidad ORT Uruguay, puso el foco en el valor del congreso como una instancia de vinculación internacional y aprendizaje compartido. “La educación tiene enormes desafíos en nuestros países: desafíos viejos —que conocemos, pero que nos cuestan superar—, y desafíos nuevos —que nos sitúan en medio de un torbellino—”, afirmó. Frente a ese escenario, reivindicó los espacios de generación de conocimiento como respuesta para “estudiar, proponer y colaborar” con la mejora de la gestión educativa.

“A las instituciones educativas se les pide resolver un conjunto de desafíos y de demandas, que no enfrenta ninguna otra institución ni ningún otro sistema”, manifestó Pablo Caggiani, presidente de la Administración Nacional de Educación Pública. Desde esa perspectiva, valoró al congreso como una oportunidad para “compartir experiencias, ordenar ideas y producir conocimiento” sobre la mejora de la gestión educativa, un tema cuya relevancia, señaló, muchas veces se pierde de vista entre quienes trabajan en educación. “Efectivamente, hay un lugar muy fértil para producir conocimiento y reflexión, y este tipo de instancias son claves para eso”, concluyó.
Liderar en tiempos de incertidumbre
¿Cuáles son los desafíos y dilemas a los que se enfrentan hoy las instituciones educativas? Esa fue una de las preguntas que atravesó la conferencia inaugural “Gobernanza educativa y liderazgo en tiempos de incertidumbre”, en la que participaron la Dra. Denise Vaillant y el Dr. Joaquín Gairín —presidente del Comité Ejecutivo de RedAGE—, con la moderación del Dr. Esteban Zunino —decano de la Facultad de Comunicación de ORT—.

La equidad, la transformación digital, la sostenibilidad de las mejoras y la capacidad para atraer y retener buenos docentes fueron algunos de los desafíos que Gairín puso sobre la mesa. Sin embargo, fue más allá y planteó una interrogante: ¿realmente avanza la educación? “Si analizamos los últimos cien años, hemos mejorado la escolarización de los ciudadanos. Si vemos los últimos 10 o 15 años, me da la sensación de que poco avanzamos”, sentenció y cuestionó si el ritmo al que se avanza “es suficiente”, ya que el sistema educativo suele ser, por naturaleza, “muy conservador”.
Se están aplicando recetas de hace 15 años a situaciones que son nuevas y eso hace más anacrónicos a los sistemas educativos.
Dr. Joaquín Gairín

“Estamos confrontados a sistemas educativos que avanzan en tres velocidades: lento, muy lento y extremadamente lento”, complementó Vaillant, en contraposición a las sociedades que avanzan a “altísima velocidad”. En ese contexto, los docentes, los equipos directivos y los hacedores de políticas tienen un rol clave para pensar estratégicamente y ser capaces de gestionar el cambio, para garantizar aprendizajes relevantes para sus estudiantes. También para dar sentido a las decisiones, movilizar a las personas y transmitir el mensaje de que “la educación es responsabilidad de todos”.
Durante la conferencia, Gairín hizo énfasis en la necesidad de impulsar el liderazgo distribuido, así como crear equipos y generar una visión compartida capaz de implicar a las personas, reducir tensiones y favorecer la creatividad colectiva. Al mismo tiempo, llamó a promover la innovación —entendida como la “institucionalización de las mejores actuaciones”—, debido a que el reto consiste en impulsar pocos cambios, sostenerlos y conseguir que progresivamente se instalen en el “ADN institucional”.
Liderar en tiempos de incertidumbre significa encontrar un justo equilibrio entre las urgencias de lo cotidiano y una visión prospectiva de hacia dónde va la educación y para qué futuro educamos.
Dra. Denise Vaillant

“Un buen líder no concentra el conocimiento, sino que lo multiplica”, aseguró Vaillant, quien remarcó que “liderar no es una tarea individual”. Para la decana, incluso, un buen líder es aquel que logra volverse “cada vez más prescindible”, porque construye equipos, genera capacidades en otros y abre espacios para la toma de decisiones compartidas.
Tanto Gairín como Vaillant coincidieron en que los líderes no deben gestionar el cambio desde su oficina, sino que deben volver a las aulas a escuchar y a dialogar con docentes, estudiantes y familias. “El mejor director es aquel que nunca está en la escuela, porque es el que está en la comunidad, estableciendo relaciones con asociaciones y con las empresas”, sumó Gairín.
“Así como los buenos aprendizajes requieren de docentes convencidos de que los estudiantes pueden aprender, los cambios en los sistemas educativos requieren de autoridades educativas que confíen ciegamente en las capacidades que tienen de innovar y cambiar los sistemas educativos”, finalizó Vaillant.
La educación: el cimiento de un nuevo modelo civilizatorio
La inteligencia artificial no fue el punto de llegada de la conferencia del Mag. Renato Opertti, sino la puerta de entrada a una discusión mucho más amplia: qué educación necesita una sociedad atravesada por cambios disruptivos y qué tipo de civilización se quiere construir.
Bajo el título “¿Tecnologías con sentido? Repensar la educación, los sistemas educativos, la sociedad y la civilización”, el asesor en proyectos internacionales del Instituto de Educación de ORT propuso abrir la educación al diálogo con otras disciplinas, instituciones y actores. “Tenemos que evitar el aislamiento educativo”, afirmó durante la conferencia coordinada por la Dra. Dora Sajevicius, tutora del Instituto de Educación y coordinadora del Comité Ejecutivo del congreso.

Opertti planteó una tensión central: mientras el mundo atraviesa cambios exponenciales, simultáneos, impredecibles y en múltiples direcciones, los sistemas educativos continúan pensándose fundamentalmente en términos de transformaciones progresivas. “Tenemos una disfunción muy grande entre una educación no disruptiva y un mundo disruptivo”, precisó.
En ese escenario, por un lado, llamó a “desmitificar” la tecnología. Desde la imprenta hasta internet, las herramientas han ampliado escalas y acelerado procesos, pero no han producido transformaciones por sí solas. “No es la innovación tecnológica la que hace a los humanos más inteligentes o más tontos”, expresó, al señalar que su impacto depende de la mediación docente, curricular y teórica que acompaña su incorporación.
Por otro lado, incentivó al auditorio del V Congreso Internacional de Gestión Educativa a no caer en el tecnosolucionismo, el tecnoescepticismo o el tecnocatastrofismo. Si bien se trata de perspectivas aparentemente opuestas, a su juicio, tienen un denominador en común: no confían en el potencial de la inteligencia humana para superar y resolver problemas.
“La tarea fundamental de la educación debería ser formar seres libres y pensantes”, sostuvo el conferencista, quien añadió que, en tiempos de inteligencia artificial, el “pensar por sí mismo no es delegable”. Para Opertti, ese propósito exige también recuperar el lugar de la educación como prioridad pública y dejar atrás la búsqueda de soluciones simples para problemas complejos. “Ya es tiempo de dejar de creer ingenuamente en las balas de plata”, advirtió.
La educación es el cimiento para pensar una nueva civilización.
Mag. Renato Opertti
Frente a estos desafíos, recalcó la importancia del papel activo de los educadores: no como consumidores o simples implementadores, sino como “arquitectos de experiencias y de pensamiento”. Sobre todo para impulsar oportunidades de aprendizaje más personalizadas, “sin fronteras ni umbrales”, y de conectar de manera más estrecha el “para qué educar” con “qué se enseña, qué se aprende y cómo se evalúa”.
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Nuevas miradas sobre la gobernanza educativa
Formación y profesionalización docente, transformación digital, perspectiva de género, sostenibilidad, gobernanza territorial y evaluación de políticas públicas fueron algunas de las temáticas abordadas en el Panel 1: “Gobernanza educativa y políticas públicas”.
Coordinado por la Mag. Natalia Macri —decana del Instituto Universitario Asociación Cristiana de Jóvenes—, el panel reunió seis exposiciones de especialistas vinculados con instituciones de Brasil, Chile, México y Uruguay, que abordaron los desafíos de la gobernanza educativa desde escalas institucionales, territoriales y de política pública.

Desde la Universidad Tecnológica del Uruguay, la Dra. Marina Melani —docente e investigadora— presentó la experiencia de la Maestría en Diseño de Ambientes de Aprendizaje como “motor de democratización y profesionalización docente en el territorio”. Una de las particularidades de la propuesta es su enfoque de investigación basada en diseño, orientado a generar cambios en las prácticas educativas a partir del análisis, la experimentación y la reflexión sobre problemas concretos. “Hay muchas cosas que los docentes ya están haciendo”, puntualizó Melani, quien explicó que la maestría procura sistematizar esos saberes, para que puedan convertirlos en conocimiento útil y replicable en otros contextos. En ese proceso, agregó, se busca que los docentes transiten de un rol más técnico al de “diseñadores e investigadores” de sus propias prácticas y contextos.
El Dr. José Ignacio Porras presentó los primeros avances del proyecto Transformación Digital Educativa y Madurez Institucional: una investigación comparada sobre transformación digital educativa en escuelas rurales de Uruguay y Chile. En particular, el socio-director de la consultora ARSChile compartió algunas de las decisiones metodológicas adoptadas durante las primeras etapas del estudio. Centrada en los territorios de Canelones (Uruguay), y Aysén y Magallanes (Chile), la propuesta busca abordar la transformación digital desde una mirada amplia, que no se limite a la conectividad o a la incorporación de dispositivos. “Aplicar un instrumento único con una diversidad amplia nos da resultados poco sensibles a esa diversidad”, advirtió Porras, al señalar como uno de los principales desafíos la construcción de herramientas capaces de captar dimensiones menos tangibles, así como las particularidades de cada contexto rural.

Por su parte, la Dra. Miriam Hinojosa Dieck —rectora del Instituto de Investigación, Innovación y Estudios de Posgrado para la Educación del Estado de Nuevo León (México)— puso en discusión una aparente paradoja de las políticas educativas con perspectiva de género: que niñas y niños presenten cifras similares de acceso o deserción no significa que enfrenten las mismas condiciones. “Si caemos en el espejismo de atenderlos por igual porque los números son idénticos, nos vamos a estar equivocando tremendamente”, afirmó. La razón está en que las causas del abandono escolar pueden responder a presiones y estereotipos de género diferentes: mientras en los varones pesan con mayor frecuencia las expectativas asociadas al rol de proveedores, en las mujeres inciden las tareas de cuidado, los matrimonios o los embarazos tempranos. Para Hinojosa Dieck, la escuela tiene un papel clave frente a dichas desigualdades ya que, en sus palabras, la fuerza de los roles de género “no actúa solamente en el presente”, sino en cómo los niños y niñas “se proyectan al futuro”.
Especialistas de Brasil, Chile, México y Uruguay analizaron distintos desafíos de la gobernanza educativa
Incorporar la sostenibilidad a una universidad exige mucho más que promover iniciativas individuales. Eso fue lo que sostuvo el Dr. Nicolás Gambetta, vicedecano académico de la Facultad de Administración y Ciencias Sociales, quien manifestó que requiere convertirla en una decisión institucional y en parte de su gobernanza. A partir de la experiencia de la Universidad ORT Uruguay, explicó cómo ese proceso evolucionó durante la última década desde acciones puntuales hacia estructuras de coordinación, mecanismos de rendición de cuentas y una búsqueda creciente de incidencia en normas y políticas públicas. “No puede ser un esfuerzo individual si queremos incorporar la sostenibilidad en todo lo que hacemos”, afirmó. Entre los hitos del recorrido mencionó la creación de la Cátedra de Sostenibilidad en la Facultad de Administración y Ciencias Sociales, la conformación de un comité de sostenibilidad a nivel universitario y la participación de ORT en iniciativas internacionales orientadas a medir y fortalecer su impacto social, ambiental, económico y de gobernanza.

La Dra. Andréia Vicência Vitor Alves centró su intervención en una tensión clave de las políticas educativas contemporáneas: cómo articular las agendas internacionales con las necesidades y particularidades de cada territorio. Si bien la profesora asociada de la Faculdade de Educação de la Universidade Federal da Grande Dourados (Brasil) reconoció el peso creciente de metas y estrategias globales, alertó que estas “no siempre van a atender directamente las especificidades necesarias de cada lugar”. Frente a ello, destacó la importancia de considerar las singularidades organizacionales, culturales y económicas de los países, así como de fortalecer la participación local. Es que, para la oradora, el desafío consiste en avanzar por dos vías complementarias: una agenda internacional orientada por metas comunes y otra capaz de responder a las necesidades concretas de las comunidades y los territorios.
¿Qué dejamos afuera cuando evaluamos una política educativa? A partir de esa preocupación, el Dr. Manuel Cardoso —director de Investigación del Centro de Actualización en la Enseñanza Superior de ORT—presentó el marco de las “6Es”, surgido originalmente de su investigación sobre la repetición de grado y luego ampliado como herramienta para analizar otras políticas educativas. Se trata de un modelo que propone considerar seis dimensiones: efectividad, eficiencia, equidad, empatía, exclusión y evaluabilidad. Cardoso aclaró que no siempre es posible abordar todas en una misma investigación, pero sí resulta necesario reconocer cuáles se priorizan y cuáles quedan fuera. “Si uno opta por enfocarse en la eficiencia y no en la equidad, está tomando una postura”, expresó, al tiempo que indicó que toda evaluación implica una decisión sobre qué valores se ponen en primer plano.
Liderazgos valiosos, colaborativos y en red
Conducir una institución educativa supone hoy mucho más que administrar recursos, cumplir procedimientos o tomar decisiones desde la dirección. El Panel 2: “Liderar instituciones educativas en contextos de complejidad”, puso el foco en qué significa liderar en escenarios atravesados por nuevas demandas. Desde diversas perspectivas, el espacio coordinado por el Dr. Aleix Barrera-Corominas —profesor del Departamento de Pedagogía Aplicada de la Universitat Autònoma de Barcelona— reunió cinco experiencias y perspectivas sobre liderazgo distribuido, bienestar y permanencia docente, colaboración entre organizaciones e innovación educativa.
La Dra. Sandra Ziegler —directora académica de la Maestría en Ciencias Sociales con orientación en Educación de FLACSO Argentina— situó el debate en el marco de transformaciones sociales, culturales y tecnológicas que generan nuevas demandas y una creciente sobrecarga sobre las instituciones educativas. Frente a sistemas históricamente organizados desde estructuras verticales y liderazgos concentrados, propuso avanzar hacia un liderazgo en red, donde circulen los saberes y las responsabilidades sean compartidas. Pero advirtió que la colaboración no surge de manera automática: requiere confianza y supone desafiar culturas profesionales tradicionalmente individualistas. “Las redes no funcionan por decreto”, afirmó, sino que se construyen “compartiendo problemas, explorando alternativas y trabajando sobre soluciones colectivas”.
El bienestar docente fue el punto de partida del Dr. Christian Lazcano, quien presentó resultados de una investigación sobre la relación entre liderazgo instruccional y la intención de abandonar la escuela entre docentes de educación secundaria de Chile, Argentina, Colombia y México. “Entre distintos debates de qué liderazgo seguimos, prefiero el liderazgo que funciona, el que logra transmitir y transferir aprendizajes”, sentenció el director de Investigación y Políticas Públicas del Centro de Innovación en Liderazgo Educativo de la Universidad del Desarrollo (Chile). Durante su exposición detalló que la evidencia mostró que “el liderazgo instruccional reduce significativamente la intención de los profesores de abandonar la escuela”, mientras que la satisfacción laboral aparece como un mecanismo especialmente relevante para impulsar esa permanencia. Por ello, para Lazcano, fortalecer las condiciones de trabajo y el desarrollo profesional genera un doble beneficio: favorece tanto el aprendizaje de los estudiantes como la permanencia de los docentes.

¿Qué hace que un liderazgo sea realmente valioso? Sobre esa pregunta giró la intervención de la Dra. Claudia Romero. La asesora del Programa de Innovación Secundaria Aprende y de la Unidad de Evaluación Integral de la Calidad y Equidad del Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires (Argentina) sostuvo que no alcanza con establecer una visión: es necesario inspirar a otros, desarrollar capacidades y orientar las decisiones hacia metas que efectivamente importen. “El liderazgo es educativo si y solo si conduce hacia metas valiosas”, afirmó. Entre ellas, situó la mejora de los aprendizajes y la reducción de las desigualdades, pero incorporó además otra dimensión: el modo en que se gobiernan las escuelas también enseña qué significa participar y tomar decisiones en una sociedad democrática. En esa línea, sintetizó las claves de lo que sería un “liderazgo educativo maravilloso”: un liderazgo pedagógico, distribuido, basado en evidencia, ético y empático.
Cinco exposiciones reunieron miradas de Argentina, Chile y Uruguay sobre el papel estratégico del liderazgo en la mejora educativa
Desde la experiencia de Fundación ReachingU, la Mag. Paula Mosera —su directora ejecutiva—, trasladó la discusión hacia la construcción de alianzas. Tras 25 años de trabajo de la organización en el campo de la educación, precisó que problemas de semejante complejidad no pueden recaer únicamente en el Estado, los centros educativos o los docentes, sino que requieren articular también a universidades, organizaciones de la sociedad civil, familias, empresas y otros actores. “Los problemas complejos necesitan alianzas improbables”, aseguró. En ese recorrido, ReachingU ha movilizado más de 20 millones de dólares, trabajado con más de un centenar de organizaciones y financiado más de 300 proyectos educativos en los 19 departamentos del país. De acuerdo con Mosera, el valor de esas redes reside justamente en hacer posible aquello que cada organización difícilmente podría alcanzar de manera aislada. “Las organizaciones no transforman sistemas, pero las relaciones entre las organizaciones sí son las que transforman”, concluyó.

La colaboración entre distintos sectores también atravesó la experiencia presentada por la Mag. Pilar Beas Cofré, jefa de Proyectos de Educación en Fundación País Digital (Chile). A partir de proyectos de transformación digital desarrollados en Chile, propuso pensar la innovación educativa como un proceso que articula cuatro dimensiones: acceso, adopción, apropiación e innovación. En ese escenario, la infraestructura y la conectividad constituyen apenas el punto de partida, ya que también es fundamental acompañar a docentes y equipos directivos para que las tecnologías puedan incorporarse efectivamente a las prácticas pedagógicas. “La articulación entre el mundo privado, público y la sociedad civil hace posible estos cambios”, manifestó Beas Cofré, al destacar el valor de los liderazgos colaborativos y en red para sostener los procesos de innovación.
Comenzó el V Congreso Internacional de Gestión Educativa: “Gobernanza y liderazgo para la justicia global”.
— Universidad ORT Uruguay (@UniversidadORT) July 29, 2026
Durante dos días, referentes de distintos países intercambiarán en ORT sobre gobernanza, liderazgo, inteligencia artificial, inclusión e innovación en educación. pic.twitter.com/z8W04zk8Mv
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Investigación, redes y conocimiento compartido
Una parte muy importante de la riqueza del congreso estuvo en las mesas temáticas paralelas, donde más de 40 trabajos permitieron profundizar en problemas y experiencias provenientes de distintos contextos. Las contribuciones abordaron cuestiones vinculadas con políticas de mejora y equidad, liderazgo, inteligencia artificial y transformación digital, profesionalización docente, educación superior, inclusión, evaluación y gestión del cambio, entre otros temas. Distribuidas en siete mesas a lo largo de las dos jornadas, ofrecieron un espacio más cercano para presentar investigaciones, contrastar resultados y abrir nuevas discusiones entre colegas de diferentes países.
Detrás de esas presentaciones hubo también un proceso académico previo. La convocatoria del V Congreso Internacional de Gestión Educativa recibió artículos originales e inéditos, que debían aportar evidencia empírica, desarrollos teóricos o análisis críticos vinculados con los ejes del encuentro. Las contribuciones fueron sometidas a revisión por pares en modalidad doble ciego, y los trabajos presentados quedaron reunidos posteriormente en el libro del congreso, Gobernanza y liderazgo para la justicia global, coordinado por la Dra. Andrea Tejera Techera y el Dr. Joaquín Gairín Sallán.
El intercambio trascendió, además, las presentaciones académicas. La primera jornada culminó con la actividad abierta “Redes para transformar la gestión educativa”, que reunió experiencias de cinco redes vinculadas con la gestión, la transformación digital y la formación educativa en distintos países y territorios: RedAGE Internacional, Red LATE, la Red de Estudos sobre Políticas e Gestão Educativa no Sul Global, RELEN y RedAGE Uruguay. Moderado por la Dra. Andrea Tejera Techera, el encuentro permitió poner en común distintas formas de cooperación y discutir el potencial de las redes para conectar instituciones, conocimientos y experiencias más allá de las fronteras nacionales.
La segunda jornada sumó otra dimensión del intercambio, con el Espacio editorial RedAGE: libros y revistas para pensar la gestión educativa. Allí se presentaron publicaciones recientes sobre liderazgo, innovación, inteligencia artificial y gestión educativa, junto con revistas académicas vinculadas con estos campos. La propuesta reforzó otra de las apuestas del congreso: no solo producir y discutir conocimiento, sino también generar canales para hacerlo circular y mantener abiertas esas conversaciones después del encuentro.

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Lo que el congreso dejó
“Los congresos adquieren verdadero sentido cuando algo de lo compartido continúa después del cierre: cuando una pregunta se convierte en una investigación, una conversación en una alianza, una experiencia en una práctica compartida o una inquietud en una decisión institucional”, afirmó la Dra. Andrea Tejera Techera, coordinadora general del V Congreso Internacional de Gestión Educativa. Es que, en sus palabras, el encuentro dejó “nuevas preguntas, nuevas posibilidades de intercambio y la necesidad de generar colaboraciones” para impulsar “liderazgos más humanos y distribuidos, redes más sólidas y sistemas educativos más justos”.
Finalmente, en el cierre del congreso, el Dr. Joaquín Gairín, presidente del Comité Ejecutivo de RedAGE, catalogó las jornadas como “exitosas”. Tras lograr reunir representantes de más de diez países de Iberoamérica —entre ellos Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, España, Estados Unidos, México, Panamá, Paraguay y Uruguay—, Gairín lo atribuyó al “apoyo sostenido de la comunidad” y, particularmente, a su “compromiso” con la gestión educativa y el intercambio internacional.
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El V Congreso Internacional de Gestión Educativa se vincula con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), adoptados por Naciones Unidas en 2015 para abordar los principales desafíos globales hacia 2030. En particular, se relaciona con el ODS 4: Educación de calidad, por su abordaje de la equidad, la inclusión, la formación docente y la mejora de los sistemas educativos, y con el ODS 17: Alianzas para lograr los objetivos, por promover la cooperación entre instituciones educativas, gobiernos, organizaciones sociales y redes internacionales para generar conocimiento y respuestas compartidas ante los desafíos de la educación.
