¿Puede un aula facilitar —o limitar— la forma en que se enseña, se aprende y se evalúa? La pregunta parece simple, pero abre una discusión central para la educación actual: no alcanza con pensar qué tecnologías se incorporan a las prácticas educativas, sino también en qué condiciones, con qué sentido pedagógico y en qué espacios concretos se desarrollan.
Esa fue una de las ideas que abordó la conferencia “IA y evaluación: espacios y requisitos para la formación”, organizada en el marco del proyecto Fortalecimiento de las Competencias Digitales Docentes en Educación Secundaria para la Evaluación Mediada por Inteligencia Artificial —financiado por ANII y Fundación Ceibal—.
La actividad contó con la participación del Dr. Guillermo Bautista, profesor de la Universitat Oberta de Catalunya (España) e investigador del grupo Smart Classroom Project, quien compartió experiencias vinculadas al diseño de espacios educativos innovadores.
La instancia también permitió presentar algunos resultados preliminares del proyecto que impulsa el Instituto de Educación de la Universidad ORT Uruguay, centrado en el desarrollo de competencias digitales docentes y en el uso de inteligencia artificial para fortalecer la evaluación.
https://www.youtube.com/watch?v=Xv5d4QRkp50
Cuando el aula también enseña
“¿Han pensado alguna vez que el espacio en un centro educativo es un elemento fundamental?”, les preguntó el Dr. Guillermo Bautista a los participantes virtuales y presenciales de la conferencia.
Es que el profesor de la Universitat Oberta de Catalunya (España) propuso poner atención en el espacio donde se enseña y en el cual suceden los aprendizajes: “Simplemente digo pensarlo, porque muchos docentes ni siquiera se han planteado que las aulas no tienen que ser de una única forma, todas orientadas hacia el pizarrón”.
“Lo que tenemos es un diseño y una organización del espacio que no está centrada en absoluto en las personas, ya que responde a una determinada visión pedagógica que es profesorcéntrica”, complementó y añadió que esa disposición tradicional suele ser “un elemento de control completo” de los estudiantes.

Frente a ello, propuso avanzar hacia procesos de codiseño que involucren a estudiantes, docentes, equipos directivos, familias y otros actores claves. Lo fundamental, según detalló, es que los espacios respondan a las necesidades y formas de aprender de cada comunidad educativa.
“No tenemos que pensar en un modelo de espacio único para todos los centros”, advirtió. De hecho, Bautista insistió en la importancia de la “identificación cultural de lo que se diseña”: “No es lo mismo un grupo de alumnos de Cataluña o de Madrid, que un grupo de alumnos de Rocha, que seguramente viven y entienden el espacio de forma muy diferente”.
Ambientes educativos para enseñar con inteligencia artificial
La incorporación de inteligencia artificial en los procesos educativos y las condiciones espaciales que hacen posible su uso pedagógico suelen pensarse por caminos separados. No obstante, la conferencia propuso desafiar esa separación: enseñar con inteligencia artificial también implica revisar los ambientes donde esas prácticas se desarrollan.
Durante su exposición, Bautista compartió ejemplos de espacios educativos pensados para que los docentes puedan trabajar con sus estudiantes o preparar sus clases con apoyo de la inteligencia artificial, de forma de desarrollar las competencias digitales y promover una formación inclusiva.
El docente e investigador señaló que se pueden diseñar metodologías innovadoras para trabajar con inteligencia artificial, pero si los espacios, las condiciones de formación y las dinámicas institucionales no acompañan, difícilmente esa innovación pueda sostenerse.
En diálogo con esa perspectiva, el proyecto Fortalecimiento de las Competencias Digitales Docentes también pone el foco en la necesidad de que los docentes cuenten con espacios físicos idóneos para formarse, intercambiar y probar. En ese cruce, los ateneos, como espacios temporales para el intercambio, aparecen como una estrategia clave. Se trata de ámbitos de trabajo colectivo donde es posible ensayar, equivocarse, revisar y volver a intentar con herramientas de inteligencia artificial en un marco pedagógico cuidado y reflexivo.

Sumado a ello, Bautista subrayó la importancia de investigar, implementar y evaluar los cambios en los ambientes educativos. Desde su perspectiva, transformar el espacio no implica necesariamente modificar todo un centro, sino en generar experiencias piloto que permitan observar qué ocurre, ajustar lo necesario y producir evidencia sobre sus efectos.
“Nosotros no vamos a los centros con la intención de cambiar todo el espacio”, aclaró. El objetivo, indicó, es crear lugares que puedan ser utilizados para mejorar la experiencia, los resultados y el bienestar de quienes los habitan.
“Mejorar el espacio, mejora el bienestar. Y mejorar el bienestar, mejora el aprendizaje y los resultados de aprendizaje”, concluyó.
Primeros hallazgos sobre competencias digitales e inteligencia artificial
“Esta investigación se focaliza en dar voz a figuras que son muy, pero muy importantes en el quehacer educativo”, aseguró la Dra. Claudia Cabrera Borges, corresponsable científica del proyecto Fortalecimiento de las Competencias Digitales Docentes.
Una de las particularidades de la investigación es su carácter participativo, debido a que convocó a centros de educación media pública de Uruguay, de contextos socioeducativos vulnerables. A través de un proceso de codiseño basado en los aportes de docentes, equipos institucionales y expertos de la academia, se busca construir una propuesta formativa con énfasis en la utilización de la inteligencia artificial aplicada a la evaluación.

Entre los hallazgos compartidos durante la conferencia, Cabrera Borges destacó que la mayoría del profesorado consultado se ubica en un nivel intermedio o en proceso de desarrollo de sus competencias digitales docentes. Sin embargo, existe una valoración positiva de la inteligencia artificial generativa: un 72 % considera que es “importante” o “muy importante” para la educación.
Ese reconocimiento convive con un uso todavía limitado: un 25 % de los docentes afirmó que no utiliza estas herramientas, mientras que un 35 % indicó que las usa solo a veces.
Evaluar con inteligencia artificial: una oportunidad aún poco explorada
En cuanto a la utilización de la inteligencia artificial para la evaluación, si bien los docentes reconocen su potencial, su uso todavía se concentra principalmente en tareas administrativas o en la generación de instrumentos, como rúbricas y listas de cotejo.
En ese sentido, su aprovechamiento para procesos pedagógicos —como la retroalimentación a los estudiantes— sigue siendo reducido, aunque es considerado especialmente relevante por los propios docentes.
“Más del 80 % de los docentes manifiestan la necesidad de formación en el uso de la inteligencia artificial con fines educativos y en su incorporación para la evaluación”, sentenció Cabrera Borges.
La formación, además, aparece asociada a dos aspectos clave: el aprendizaje autodidacta y el trabajo colaborativo entre pares. La razón está en que muchos docentes exploran estas herramientas por cuenta propia, pero también valoran los espacios físicos idóneos para el intercambio, la socialización de experiencias y la construcción conjunta de saberes.
En este sentido, los espacios físicos y temporales para el trabajo entre docentes —por ejemplo, en los ateneos previstos en el proyecto Fortalecimiento de las Competencias Digitales Docentes— pueden constituirse en espacios seguros para el ensayo y error con inteligencia artificial, donde la exploración, la duda y la reflexión compartida formen parte del propio proceso de desarrollo profesional docente.
