Testimonios

La importancia de la formación permanente

La importancia de la formación permanente

Las primeras tres egresadas del Master en Formación de Formadores narraron sus experiencias tras finalizar el postgrado y obtener su título.

Fecha: 28/08/2019

“En el ámbito educativo hoy es una certeza que un docente, con una formación inicial, no va a poder trabajar el resto de su vida con lo que aprendió. Necesariamente, va a requerir de una formación continua que se ajuste a sus necesidades formativas”, aseguró Rossina Bernasconi, quien agregó que hoy cuenta con ciertas “claves acerca de cómo formar a otra persona”.

La repercusión que ha tenido la maestría, sobre el trabajo actual de Marianela Campos, ha sido "muy importante", según destacó. La razón, para ella, está en que pudo “abordar la formación de otros, desde una perspectiva más clara y actualizada”.

Realizar el postgrado, a Daniela Viola le permitió entender la formación desde otra perspectiva: “Estoy ‘mirando’ el quehacer docente de otra manera, más profunda, crítica y compleja. Y, fundamentalmente, encontrando por qué es necesario cambiar algunas cosas”.

Tanto Bernasconi como Campos y Viola son las primeras egresadas que, en 2019, defendieron sus trabajos finales y obtuvieron el título de Master en Formación de Formadores de la Universidad ORT Uruguay.

Las tres narraron cómo fueron sus experiencias tras realizar el postgrado, indicaron qué aspectos creen que van a poder potenciar y explicaron qué se siente ser parte de la primera generación en cursar y aprobar la maestría.

Rossina Bernasconi: el comienzo de una nueva etapa de especialización

Es maestra y cuenta con un Diploma Universitario en Educación Bilingüe por la Universidad de Montevideo. En la actualidad trabaja como maestra de español en el Colegio Ivy Thomas Memorial School, como profesora multigrado de inglés en una escuela pública y, además, como profesora de Lenguas Extranjeras en el Instituto de Formación Docente Elbio Fernández.

¿Cómo fue tu experiencia en el Master en Formación de Formadores? ¿Qué evaluación hacés del postgrado?

Mi experiencia fue muy positiva. Aprendí sobre temas nuevos y me permitió profundizar en muchos otros, con una mirada actualizada sobre la educación y la formación que precisan los actuales y futuros docentes.

Logramos analizar, diagnosticar, planificar y evaluar programas de formación, tanto para el ámbito educativo, como para la esfera empresarial. En el ámbito educativo hoy es una certeza que un docente, con una formación inicial, no va a poder trabajar el resto de su vida con lo que aprendió. Necesariamente, va a requerir de una formación continua que se ajuste a sus necesidades formativas. El ámbito empresarial también se encuentra en la necesidad de formar continuamente a sus trabajadores, por los cambios permanentes que sufren y sufrirán los puestos de trabajos actuales.

¿Qué sentís que aportó el Master? ¿Cuál es el aprendizaje más relevante que te llevás?

Creo que adquirí las competencias y estrategias para poder diagnosticar las necesidades formativas de las personas, planificar una formación, ejecutarla –u orientar a quien la va llevar adelante– y evaluarla.

Me permitió entender que una organización que quiera sobrevivir en esta era, debe ser una organización que aprenda, que esté abierta a los cambios y que brinde una formación continua a sus trabajadores. El recurso más valioso de una organización –sea un centro educativo o una empresa– son las personas, que necesitan de una educación durante toda la vida y quienes llevarán a cabo los cambios que se entiendan necesarios.

Otra idea muy potente que me llevo es la de aprender a aprender: una cualidad intrínseca a los tiempos en los que vivimos, debido a los constantes cambios.

En tu trabajo, ¿qué aspecto considerás que vas a poder mejorar o potenciar, gracias a haber realizado la maestría?

Me parece que para el trabajo fue muy enriquecedor entender cómo aprenden mejor las personas, ya que ello constituye una variable de la educación de calidad. Poder potenciar las habilidades de cada uno y planificar instancias de aprendizaje innovadoras, que convoquen a quien se propone aprender, es otra de las enseñanzas que me dejó el Master en Formación de Formadores y que busco aplicar a diario en mis aulas.

Son muchas las posibilidades que me abrió el postgrado, en especial, un nuevo camino en la formación de los docentes –que ya pude poner en práctica desde la mitad de este año– y también en la formación a capacitadores de diversos organismos. Tengo esperanzas de poder aportar, en ese sentido, en este campo del conocimiento.

¿Cuál fue tu motivación para seguir estudiando y realizar el Master? ¿Cuál crees que es la importancia de seguir aprendiendo?

La motivación por seguir aprendiendo y la curiosidad por encontrar formas de aprendizaje que sean más efectivas, fueron algunas de las razones que me llevaron a cursar este postgrado. También la posibilidad de encontrar herramientas y recursos de utilidad para fomentar los aprendizajes.

Entré con la idea de que me “iban a decir cómo enseñar mejor” y, tras el pasaje por las distintas materias, me di cuenta que el camino no estaba dado: era algo que iba a descubrir y decidir yo. Hoy puedo decir que poseo ciertas claves acerca de cómo formar a otra persona. Me queda claro que este postgrado no es el final de mi formación. Por el contrario, es el comienzo de una nueva etapa de especialización que me planteo recorrer.

¿Qué se siente ser parte de la primera generación en cursar y aprobar el Master en Formación de Formadores?

El sentimiento es del deber cumplido, de saber que a pesar de los obstáculos con los que nos encontramos, pudimos sortearlos y seguir adelante. Ser parte de la primera generación me provoca un sentimiento de orgullo por haber culminado esta exigente etapa de formación. Ese sentimiento también viene dado por saber que es una formación reconocida y acreditada por una universidad de prestigio en nuestro país, como lo es la Universidad ORT Uruguay. La sensación que me queda es la puerta que se abre gracias a la finalización de la maestría.

Espero, a través del desarrollo de mi actividad profesional y de mi formación, honrar el nivel académico y de formación recibida. De esta forma, buscaré convocar e incentivar a los futuros profesionales de la educación a especializarse dentro de esta área, posicionando al Master en Formación de Formadores como una de las principales alternativas.

Marianela Campos: la formación como estilo de vida

Hoy en día se desempeña en el ámbito de la formación docente. Es docente de las materias Didáctica, Historia de Educación y Derechos Humanos, en la carrera de Maestro de Primera Infancia, que se dicta en los Institutos Normales "María Stagnero de Munar y Joaquín R. Sánchez" de Montevideo.

¿Cómo fue tu experiencia en el Master en Formación de Formadores? ¿Qué evaluación hacés del postgrado?
En mi opinión, la Universidad ORT Uruguay aborda un desafío interesante, al ofrecer una nueva carrera en torno a una profesión que no existía en nuestro medio. Desde 2017 hasta 2019, los estudiantes del Master en Formación de Formadores estuvimos con un intenso trabajo de estudio y producción. Puso en juego el desarrollo de diversas habilidades específicas para lograr un posicionamiento serio y profesional frente a aquellos a quienes vamos a formar o frente a quienes ya son formadores.

Creo que la oportunidad de cursar un postgrado semipresencial es lo que hizo posible que yo lo cursara y lo culminara, ya que la carga horaria del trabajo me impide concurrir a clases, con la frecuencia que implica un curso presencial. Además, dicha modalidad de cursado me permitió compartir el proceso con personas extraordinarias, tanto docentes como estudiantes, quienes viven fuera del país o en localidades del interior del Uruguay.

¿Qué sentís que aportó el Master? ¿Cuál es el aprendizaje más relevante que te llevás?

Sin duda que me aportó mucho. Después de haber cursado, estoy releyendo y disfrutando de los aportes, desde otra perspectiva y sin la presión que implica la evaluación. Asimismo, en mi trabajo, fui incorporando los conocimientos que me dio postgrado, durante el proceso del cursado.

Un punto interesante es valorar el trabajo como formador de formadores. También en el aspecto económico. Muchas veces, como docentes, aportamos al diseño de cursos, a la elaboración de materiales o al dictado de los mismos. Esa tarea es asumida como parte del rol docente y no se recibe un pago específico.

Considero que, en esta profesión, debemos ir abriendo caminos para que se valore nuestra formación. Es importante lograr que se generen puestos de trabajo en la educación uruguaya, específicos para nuestro perfil, en los que la remuneración sea adecuada a nuestra especificidad. Espero que se abran nuevas oportunidades, donde nuestra formación sea un requisito muy valorado y/o excluyente en caso de no contar con ella.

¿Cuál fue tu motivación para seguir estudiando y realizar el Master? ¿Cuál crees que es la importancia de seguir aprendiendo?

Estudiar y formarme ha sido, para mí, un estilo de vida. Un compromiso y un desafío permanente de actualización, para ofrecer lo mejor desde la supervisión docente y desde la docencia en formación docente.

Hace mucho que me interesa la innovación formativa. Busqué ofertas de cursado para profundizar en el campo de la formación de formadores, de forma totalmente virtual, pero en el país no existía nada así. Fuera del país ya se estaban llevando a cabo o sus costos no eran accesibles para mí.

La oportunidad de realizar el Master en Formación de Formadores viene de la mano de la oportunidad de hacer uso de una media beca, a la cual me presenté y fui aceptada. Es una alegría para mí, así como para mi familia y amistades, haber alcanzado la meta y haber obtenido el título.

¿Qué se siente ser parte de la primera generación en cursar y aprobar el Master en Formación de Formadores?

La repercusión de nuestra formación sobre nuestro trabajo actual es, sin duda, muy importante. La razón está en que nos permite abordar la formación de otros, desde una perspectiva más clara, actualizada y específica. Siento que es una enorme oportunidad y también un desafío para nosotras el abrir puertas para el acceso a nuevos puestos de trabajo, así como para jerarquizar una profesión nueva en el mercado uruguayo.

Daniela Viola: mirar el quehacer docente de otra manera

Es docente de 1.er año de Magisterio, en el Instituto de Formación Docente de Paysandú. También es profesora de Química en el Liceo Nº7 y en el Colegio Los Candiles de Paysandú. Es maestra y profesora con 30 años de experiencia como docente.

¿Cómo fue tu experiencia en el Master en Formación de Formadores? ¿Qué evaluación hacés del postgrado?

Fue una muy buena experiencia. El postgrado te enriquece en varios sentidos. Por un lado, en lo conceptual, permite acercarte a los últimos aportes e investigaciones en el campo disciplinar, a través de la lectura y la reflexión compartida con docentes y estudiantes. No solamente te actualizás, sino que comenzás a explorar otras miradas, más profundas y amplias. Por otro lado, desarrollás un conjunto de competencias académicas muy importantes para ejercer la docencia, sobre todo en el nivel terciario.

¿Qué sentís que aportó el Master? ¿Cuál es el aprendizaje más relevante que te llevás?

Son muchas las cosas que quedan. Unas tangibles, como mi trabajo final –un plan de formación para maestros adscriptores–, que se puede aplicar en cualquier momento, tal cual está. Otras más intangibles, como aprendizajes relevantes, inherentes a los conocimientos, habilidades y actitudes específicas de un formador.

Soy consciente de haber desarrollado capacidades más generales, propias de una formación de postgrado. Sobre todo, la confianza para producir y comunicar conocimientos surgidos desde el ámbito laboral, que pueden ser valiosos para los profesionales de la educación. También siento más seguridad para utilizar adecuadamente las técnicas de investigación, así como para orientar los trabajos académicos escritos de los estudiantes.

En tu trabajo, ¿qué aspecto considerás que vas a poder mejorar o potenciar, gracias a haber realizado la maestría?

Son múltiples los aspectos de mi práctica que podrán ser mejorados. Ya estoy “mirando” el quehacer docente de otra manera, más profunda, crítica y compleja. Y, fundamentalmente, encontrando por qué es necesario cambiar algunas cosas. Desde las consideraciones sobre el contexto y la cultura institucional, pasando por los contenidos, las competencias, las estrategias metodológicas, los espacios virtuales y la evaluación, estoy pensando el ámbito educativo de una nueva forma.

Trabajar en el nivel terciario, en la formación inicial de maestros y profesores, brinda la oportunidad de llevar estos aprendizajes tanto a instancias de docencia, como de investigación o extensión. Existe un amplio territorio de ejercicio directo de la profesión, que puede ser muy bien apuntalado, apoyado y mejorado con el aporte de los egresados del Master en Formación de Formadores.

¿Cuál fue tu motivación para seguir estudiando y realizar el Master? ¿Cuál crees que es la importancia de seguir aprendiendo?

Ser parte del equipo de docentes cuyo cometido es la formación inicial de maestros y profesores, significa asumir un gran compromiso y un gran anhelo por la mejora de la calidad de la educación en general. La posibilidad de comenzar este postgrado, con una beca del 50 %, se me presentó como una oportunidad de crecimiento personal y profesional.

Hubo que poner en balance las condiciones desfavorables, como la de vivir en el interior del país y viajar periódicamente a las clases presenciales, además de las dificultades generadas en el ámbito laboral, pues el tiempo de estudio debió conjugarse con las demás responsabilidades del trabajo diario. Sin embargo, me alegró compartir espacios de formación con estudiantes provenientes de otros ámbitos de desempeño laboral, lo que enriqueció mucho las experiencias de aprendizaje.

Finalmente, con respecto a la importancia de seguir aprendiendo, lo he comprobado aquí, personalmente, y lo reafirmo como el modo más adecuado de “estar” en el siglo XXI, en la sociedad del conocimiento.

¿Qué se siente ser parte de la primera generación en cursar y aprobar el Master en Formación de Formadores?

Confieso que fue un gran desafío y tenía mis temores de no poder cumplir y estar al nivel requerido para esta formación. La Universidad ORT Uruguay tiene, además, una gran trayectoria y prestigio de exigencia académica. Sin embargo, mis miedos desaparecieron al sentirme respaldada y estimulada, en todo momento, para alcanzar los mejores resultados.

Todos los docentes de la carrera fueron excelentes, así como la gestión de la plataforma y los servicios como el de biblioteca. Valoro mucho el diseño de una formación exigente pero muy pautada, que no se dilató en el tiempo y pudo concretarse en el plazo de los dos años previstos.

Asimismo, reconozco el valor de las posibilidades de una formación semipresencial, a través de la cual pude concretar mi formación, gracias a las virtudes de esta modalidad de aprendizaje. Me siento muy feliz y agradecida de haber cumplido con este gran desafío académico que, si bien fue el fruto de un enorme esfuerzo personal, contó con el adecuado marco y respaldo institucional de la Universidad ORT Uruguay, que lo hizo posible.