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Español como segunda lengua: enfoques de estudiantes chinos

Español como segunda lengua: enfoques de estudiantes chinos

“Los estudiantes chinos cuentan con un estilo perceptivo y son, fundamentalmente, visuales, introvertidos, deductivos y orientados a la apertura”. Esa es una de las conclusiones de la tesis del Doctorado en Educación de la Prof. María Azpiroz.

Su investigación se tituló “Las diferencias individuales en el aprendizaje de español como segunda lengua. Enfoques, estilos y estrategias de aprendizaje de estudiantes chinos en el marco de un programa de intercambio entre universidades de China y Uruguay” y fue aprobado con mención de excelencia.

La defensa de su tesis se llevó a cabo el 28 de diciembre de 2016. El tribunal estuvo integrado por el Dr. Ariel Cuadro, vicerrector académico de la Universidad Católica del Uruguay, el Dr. Jesús Manso, profesor de la Facultad de Formación de Profesorado y Educación de la Universidad Autónoma de Madrid y profesor visitante de la Universidad ORT Uruguay, y el Dr. Eduardo Rodríguez, coordinador académico adjunto de postgrados del Instituto de Educación. La directora de tesis fue la Dra. Denise Vaillant, secretaria académica del instituto.

El trabajo

“La ausencia de estudiantes asiáticos, en general, y chinos, en particular, puede llevar a una visión estereotipada de dichos estudiantes”, sentenció Azpiroz quien, frente al público presente en el auditorio del Campus Centro, explicó los aspectos fundamentales de su proyecto y contestó las preguntas del tribunal.

Por ejemplo, especificó que se los suele ver como estudiantes memorizadores, automáticos, con un enfoque superficial –es decir, con un bajo nivel metacognitivo–, trabajadores pero predispuestos al plagio, así como pasivos y poco participativos.

Por ello, el objetivo de su trabajo fue “comprender las diferencias individuales en el aprendizaje de español como segunda lengua, en un grupo de estudiantes chinos, universitarios, que cursan un año –dos semestres académicos–, en un programa de una universidad china y una universidad uruguaya”.

Particularmente, Azpiroz se centró en tres constructos dentro de las diferencias individuales: los enfoques, los estilos y las estrategias. Para lograrlo, eligió trabajar con un estudio de caso “muy delimitado”, ya que el programa que estudió es “pionero y único en Uruguay”: “La limitación de la muestra está dada por sus características”.

Además, optó por una metodología mixta, pero “predominantemente y prevalentemente cualitativa”. Utilizó cuestionarios auto-administrados y entrevistas.

Otra de las particularidades de su trabajo fue que contó con un observador externo durante la aplicación de los cuestionarios –de forma de contrarrestar el posible sesgo de la investigación–. Se trató de una persona elegida por su conocimiento de la cultura y de la idiosincrasia china.

Los resultados

De acuerdo con la información obtenida a lo largo de la investigación, Azpiroz enfatizó que los estudiantes chinos cuentan con un estilo perceptivo y que son, fundamentalmente, visuales, introvertidos, deductivos y orientados a la apertura. Si bien prefieren un aprendizaje individual, también gustan de los debates y de las discusiones, ya que consideran que son útiles para mejorar la lengua.

En lo que refiere a los enfoques, señaló que hay una “prevalencia de un enfoque profundo en ambos semestres”. En otras palabras, implica que el estudiante no utiliza procesos de memorización automática, sino metacognitivos, de comprensión, de búsqueda de significado.

Según los datos recolectados a través de los cuestionarios, hay una mayor búsqueda de materiales fuera del libro de texto, un aumento de la memorización con comprensión en los exámenes, así como de la motivación intrínseca. En cambio, estudiar estrictamente lo que está en el texto, por ejemplo, disminuyó a lo largo del tiempo. Como explicó durante la defensa, hay un aumento de los procesos inductivos en el segundo semestre.

En cuanto a las estrategias, su uso es “alto en los dos semestres” –aspecto que coincide con la información publicada en la literatura–. Según la coordinadora del Centro de Idiomas de la Universidad ORT Uruguay, las estrategias que más emplean los estudiantes chinos son las sociales –implica interactuar con otros para aprender–, las de compensación –es decir, utilizar el español a pesar de tener dificultades– y las metacognitivas –dirigir el propio proceso de aprendizaje, autoevaluarse, prestar atención a los errores–. Sin embargo, a pesar de lo que se podría pensar, una de las que menos utilizan es la memorización.

Asimismo, subrayó que las entrevistas mostraron que el hecho de vivir en otro país hace que los estudiantes cambien las estrategias y los enfoques. También que métodos de enseñanza y exámenes diferentes, así como el aprendizaje de nuevos contenidos, producen modificaciones. “Incluso, la menor carga horaria y la libertad en la aproximación al material de estudio generan cambios en las estrategias”, añadió Azpiroz.

Por último, encontró una “visión matizada” de la memorización, dado que los estudiantes enumeraron tanto elementos positivos como negativos. Si bien reconocieron que les permite retener los conocimientos, es buena para salvar exámenes y es importante porque hay una diferencia muy grande entre el chino y el español, admiten que les aburre, les hace perder el tiempo y que no siempre es eficiente.

“La idea del estudiante chino memorizador, con estos elementos, se logra complejizar”, aseguró Azpiroz. “Lo interesante de esto es que nos dé información acerca de cómo podemos enseñar. Por ejemplo, a estudiantes chinos”, completó.

La devolución

La Dra. Vaillant indicó que los resultados conseguidos fueron relevantes ya que, a su entender, “interpelan no solamente el proceso de aprender una segunda lengua”, sino también “el proceso de enseñar”.

“Iniciar estudios locales de estos temas no deja de ser interesante”, destacó el Dr. Cuadro. De acuerdo con él, los doctorados solían estar muy orientados a los nuevos conocimientos y, de alguna manera, el estudiante tenía el desafío –casi imposible– de decir algo que el tribunal no supiera. De modo que, para él, un elemento importante del trabajo de Azpiroz es el aprendizaje del método.

El Dr. Manso, conectado a través de videollamada desde España, dijo que “se nota que ha habido un proceso realmente reflexionado”. En sus palabras, “se nota” que Azpiroz ha disfrutado el proceso: “Es una alegría ver que ese momento se disfruta”.

Por su parte, el Dr. Rodríguez –quien se desempeñó como presidente del tribunal– contó que una de las preguntas más recurrentes que los estudiantes de postgrados le hacen es: “¿cuántos casos necesito?” Y la respuesta que, frecuentemente, da es: “depende”. “Tengo este excelente antecedente para argumentar el ‘depende’: con 27 casos se puede hacer una tesis de doctorado y tenemos tesis de maestrías con 180 casos que no lo logran”.

En su opinión, es una investigación que “aporta y mucho” a un campo de “escaso desarrollo metodológico, en Uruguay, como es la investigación en las segundas lenguas”. “Interpela a aquellos que creen que con la memoria no se puede lograr aprendizaje”, agregó.

El fallo

“Los hallazgos y conclusiones de la tesis aportan, significativamente, nuevos conocimientos al ámbito de investigación en el que se ubica”, precisó Rodríguez, quien fue el encargado de leer el fallo del tribunal.

“Es un aporte valioso al estudio de los procesos, enfoques y estilos de aprendizaje del español. Su difusión contribuirá a profundizar en el campo de las políticas educativas y de los procesos de aprendizaje de español como segunda lengua”, indicó. “La tesis se encuentra en el rango de excelencia”, concluyó.

Defensa de tesis doctoral de María Azpiroz - Diciembre 2016